Princesas

miércoles, 21 de febrero de 2007
     Ultimamente, eso de los maltratos esta a la orden del dia, dedico este cuento que he escrito a tod@s aquell@s que son o se sienten maltratados. Espero perdonen los errores que haya podido cometer.

   Erase que se era cenicienta en su casa y princesa en su corazón, erase una mujer envidiada por pocas, aislada por muchas, erase que era prisionera en su propio castillo y era su carcelero, cruel como el peor de los carceleros del mas innoble reino que puedas imaginar, y siendo este a su vez su compañero de celda.
Escondía su antes esbelta y bella figura bajo una montaña de ropa, pero no solo escondía su figura, escondía asi también sus heridas, sus golpes, sus magulladuras causadas por el cruel carcelero, el cual no necesitaba excusa para poder usar su látigo y fustigarla con la mayor dureza de la que era capaz.
Escondía sus penas que solo fluían ante el espejo, pensando en lo que era y en lo que se había convertido, en sus lagrimas se veía su realeza, su señorío, su necesidad de volver a ser princesa, de volver a ser lo que era, mas ella pensaba que era imposible, que había perdido para siempre esa posibilidad, que se había olvidado de donde había escondido sus zapatillas de cristal.

Erase que se era un Joven pobre, no en bienes materiales, mas si en todo lo demás, erase que se era que aun siendo el mas rico de la comarca el Joven se sentía como el mas pobre, erase que se era que veía jugar a todos los demás jóvenes trabajar, beber con los amigos, salir con las jóvenes del reino, sentirse vivos, mientras el recorría los caminos en su carroza, o escondido en su coraza, oculto al mundo que lo rodeaba, sin ni siquiera poder sentir la luz del sol en su piel.
Erase que el Joven decidió ser pobre, vivr, ser libre, no ajustarse a las riendas de las reglas opresivas y de este modo se escapo de su hogar buscando ser diferente a como era, de sentir la vida fluir en sus venas, de sentir el rocio que trae el viento en las mañanas, de sentir la humedad de la hierba en sus pies, en definitiva, de estar vivo de nuevo.

Erase de este modo como el joven encontró a la cenicienta, y de este modo fue como quedo enamorado de aquélla tristeza que reflejaba su rostro, en particular sus ojos que eran los de un pajarillo encarcelado anhelando su libertad, deseando escapar de la prisión que encerraba su corazón impidiéndole ser como el alegre ruiseñor que cantaba en su ventana todas las mañanas.
El Joven llamo a la puerta a la cual salió no la cenicienta, sino el carcelero, salió de mal genio y gritando, quien osaba en ese día, quien osaba en esa hora despertarlo de su siesta, según el, reparadora.
- Lo siento mucho amable señor-dijo el joven con temor- lo siento de veras buen hombre- Siguió contando- solo quería saber por el pajarillo enjaulado que en la torre esta, solo saber su nombre me basta, dígamelo por favor, de este modo partiré y en su siesta lo dejaré.
- Ese pajarillo es mío y no te diré su nombre, ese pajarillo trabaja y cocina para mi, y no debes saber quien es, ese pajarillo es mi esposa, y eso me da derecho a no decirte quien es, ese pajarillo no es tal pajarillo, ese pajarillo es mi mujer.
- Notable paisano- Dijo el joven muy enojado - notable compañero, no creo yo que unos de matrimonio pronunciados, puedan compararse a una escritura de propiedad, sino más bien a un estado de compromiso, pues según su razonamiento, no es mas suyo el pajarillo que vuesa merced del pajarillo.
Al oír estas palabras, enfadado y desconcertado, el cruel carcelero cerro la puerta dando al joven en la cara un portazo, a lo que el joven no dio importancia, pues de donde no hay educación es muy difícil sacarla.

Con esta demostración de testarudez del carcelero el joven decidió que debía hacer algo con aquella situación, corrió y corrió hasta que a los confines de la tierra llegó, allí a un mago debía ver a uno verdaderamente poderoso amigo de el, le explico al mago la cuestión, y pidió ayuda para solucionarlo.
El mago, como era sabio y poderoso, entrego un sobre al joven, el sobre estaba cerrado y lacado, ante esta situación el joven extrañado preguntó:

- ¡Oh poderoso mago! ¡oh noble amigo! ¿Puedes contarme pues nuestra amistad es grande, con esto que hago?
- Es fácil joven amigo, solo has de conseguir que abra el sobre la doncella apresada para ver el resultado.

Sin perder mas tiempo el joven volvió sobre sus pasos, y corrió y corrió hasta que frente a la torre de nuevo se situó.
Llamo en vano a la doncella grito con todas sus fuerzas hasta quedarse sin voz, pero la cenicienta su voz no escucho. Aun así el joven por vencido no se dio, e intentando avisarla continuó.
Pasó en aquel momento por allí el cantarín ruiseñor y en el hombro del joven para cantar se posó, cantaba tan dulce, cantaba con tanta armonía, que la cenicienta no pudo mas que asomarse para verlo cantar, fue en ese momento cuando se dio cuenta que el joven la llamaba, mas no podía hablar desde donde ella estaba.
Cuando el joven ya pensaba que estaba todo perdido, el ruiseñor cogió en su pico la carta del mago y la subió a la cenicienta hasta la almena de su torre, esta, al ver la carta sonrió, bajo las escaleras corriendo y con el joven, lejos de cárcel y carcelero, huyó, dejando atrás ,abierta, la carta que el ruiseñor le dio.
Dicha carta no era mas que un retrato en blanco y negro, un retrato de una princesa, y unas palabras amables en las que solamente se podía leer: "puedes ser Joven de nuevo".
Y erase que se era que Desde ese día, la princesa y el joven fueron felices y comieron perdices.

Moraleja: nosotros, los jóvenes tenemos la llave de la puerta que cierra todas estas prisiones y deja dentro a todos estos carceleros, usémosla sin mas y acabemos con esta locura que se esta haciendo cada vez mayor, nadie tiene derecho a ser carcelero de nadie y nadie tiene el deber de ser esclavo de otro, esa es la mayor verdad a la que debemos enfrentarnos en nuestras vidas. La vida se comparte, no se posee.


Fres.
 
Escrito por enfadao A las 10:56, |

1 Respuestas:

jo Fre, estás sembrao. Te nomino para el premio Nadal chato...
:)